Archivos para la Categoría 'Barroco'

30
Ene
09

La Paz

 
Peace. Fotografía original de Cayusa
 

Georg Friedrich Händel, cuya música nos acompaña desde hace más de 250 años sin dejar de asombrarnos por su vitalidad, diversidad y elegancia, escribió algunas obras “de circunstancias”. Una de las más famosas es su Música para los Reales Fuegos Artificiales, compuesta para celebrar la paz, ansiada, al finalizar la Guerra de Sucesión a la corona austriaca. Para asistir al ensayo previo al estreno de la obra se desplazaron hasta los jardines de Vauxhall 12.000 espectadores… no está nada mal para el año 1748. El estreno no fue demasiado bien a causa de los fallos técnicos en la pirotecnia, que casi acaban chamuscando al público que hizo interminables colas para asistir al espectáculo, pero la música triunfó y Händel cumplió con las expectativas que se habían creado alrededor de su obra una vez más.
Hoy es el día de la paz. Aunque a día de hoy es absolutamente necio creer que la paz es posible, soñemos en un día en que la mayoría pacífica triunfe por fin sobre los indeseables violentos que imponen su fuerza sin sentido.

Händel. La Paix. Música para los Reales Fuegos Artificiales, interpretada por la Orquesta de cámara de Stuttgart dirigida por Karl Münchinger.

21
Dic
07

Feliz Navidad

Merry Christmas. Fotografía original de TIO…
Para todos los que creéis que en estos días se puede disfrutar de cosas diferentes de comprar, beber y comer de forma compulsiva… para todos los que no os dejáis engañar por el falso brillo de las luces, los adornos superficiales y la vaciedad de las apariencias. Para todos los que no estáis cómodos con la obligatoriedad de sentiros felices y entrañables. Para los que disfrutáis (o no) de la familia, la amistad y el amor en cualquier día y mes del año. Para los que amáis la música sin vestir de frac ni lentejuelas, y no dáis palmadas al compás de la Marcha Radetzky.

Großer Herr, o starker König,
Liebster Heiland, o wie wenig
Achtest du der Erden Pracht!
Der die ganze Welt erhält,
Ihre Pracht und Zier erschaffen,
Muß in harten Krippen schlafen.

¡El gran Señor, el Rey omnipotente,
el querido Salvador,
desprecia las comodidades terrenales!
El que redimirá al mundo,
el que será su mas precioso tesoro,
consiente dormir en un duro pesebre.

Felices vacaciones.
Y próspero descanso.

La interpretación de este aria, nº 8 del Oratorio de Navidad de Johann Sebastian Bach, es de Siegmund Nimsgern, bajo, acompañado por el Concentus Musicus de Viena bajo la dirección de Nikolaus Harnoncourt. El texto y la traducción son de Kareol.
08
Dic
07

Un paseo por el barroco musical

Muchas, muchísimas veces he fantaseado con la idea de viajar en una máquina del tiempo. El sueño de poder desplazarme siquiera por un momento a otros lugares y tiempos siempre ha estado ahí. Supongo que a muchos os pasará algo parecido. Poder ser testigo de un gran acontecimiento histórico o simplemente mirar de cerca la vida cotidiana de las gentes es una utopía que, de momento, ni la ciencia ni la tecnología nos pueden hacer realidad. Así que habrá que conformarse con los medios de que disponemos: los libros, las obras de arte, los objetos y edificios que nos han llegado, el cine. El cine es un gran aliado, lo más aproximado a esa máquina del tiempo soñada. Hoy os propongo un viaje a la corte de Luis XIV de Francia de la mano de dos películas, Vatel, de Roland Joffé, y Le roi danse, de Gérard Corbiau, estrenada en español como La pasión del rey, ambas del año 2000. Los aficionados al cine recordarán a Joffé por sus películas La Misión, La letra escarlata o The killing fields, y los aficionados a la música recordarán a Corbiau por sus películas El maestro de música y Farinelli. Quizás no sean grandes películas de la historia del cine, pero se les puede sacar algún rendimiento en el aula de música, si no viéndolas enteras, sí entresancando algunos fragmentos como los que os propongo aquí.
Vatel es el nombre de un famoso cocinero que trabajó para algunos de los más importantes personajes de la corte de Luis XIV. Hace algunos meses os hablé de uno de ellos, Fouquet, el que fuera ministro de finanzas del rey y que cayó en desgracia por haberse construido un fabuloso palacio y haber homenajeado allí al monarca con gran exceso. El responsable de los fastos fue Vatel, interpretado por Gerard Depardieu, y en esta película se nos presenta en el momento final de su vida, cuando trabaja para el príncipe Luis II de Borbón-Condé, brillante militar retirado y casi arruinado, que es obligado a invitar al rey a pasar tres días en su palacio de Chantilly con el fin de recuperar el favor real y ser enviado como general a la guerra con Holanda. Esta es la excusa para presentarnos los fabulosos fastos que se organizan para agasajar al rey y a la corte y al plebeyo encargado no sólo de dar forma a los banquetes sino de presentarlos rodeados de una espectacularidad digna del más grande rey del momento.

El punto de vista que nos muestra la película es algo diferente del usual en las películas de época, ya que podemos ver al mismo tiempo dos lados diferentes de la realidad: el de la multitud de criados que trabajan sin descanso para que todo esté a punto y el de la nobleza que disfruta de todo ese esfuerzo sin apreciarlo siquiera mínimamente. La dirección artística está muy lograda y la cámara se arriesga en posiciones muy forzadas para enseñarnos las dos caras de la moneda. Esto queda muy bien reflejado en el inicio de la película, donde se explican los preparativos de los fastos y se nos presenta a los principales personajes.

Aquí podéis ver cómo se desarrollaron los tres banquetes temáticos descritos y diseñados por Vatel. El primero muestra “la gloria del sol, la abundancia de la naturaleza”.

El segundo día hay un espectáculo de fuegos de artificio sobre el lago… “El sol destrona a la noche”… pero los acontecimientos se desarrollan de un modo imprevisto. La música que acompaña la escenografía fue compuesta por Händel, por encargo del rey Jorge II de Inglaterra para celebrar el fin de la guerra de sucesión a la corona austriaca en 1749.

El tercero de los banquetes será “un tributo de Neptuno a Helios, rey del sol”. Es conocida la anécdota de que Vatel se suicidó porque no llegaba el pescado a tiempo para este banquete… del cual sólo se nos enseña a los criados recogiendo los restos, mientras la voz en off de Vatel explica los motivos de su terrible decisión.

Aunque la película no es redonda, resulta muy entretenida y visualmente es enormemente atractiva. La trama se desarrolla entre los excesos de los cortesanos, los apuros de los criados, las intrigas palaciegas, las inclemencias del tiempo que a punto están de tirarlo todo por la borda y el amor imposible entre una de las cortesanas (encarnada por la bellísima Uma Thurman) y Vatel, el hombre más íntegro que imaginarse pueda “a pesar de” su baja extracción social. Lo más interesante, desde mi punto de vista, es la posibilidad de mirar, aunque sea a través de los ojos de un equipo de gente dedicada al cine, tres días de la vida de Luis XIV.

La otra película que os traigo aquí es, por su temática, de un gran interés para los amantes de la música. Es de todos sabido que el rey Luis XIV fue un monarca enormemente aficionado a la danza no sólo como espectador sino también como intérprete. En esta película se nos muestra a través de su relación con este arte y con dos de las figuras clave de la cultura de la época, Molière y Lully. Sobre el papel, una película apasionante… en la práctica, una película tediosa y aburrida, con unos personajes ridículos e incomprensibles que para nada responden a la riqueza e inteligencia de su legado. Lo único que se muestra del extraordinario personaje que debió ser Lully (músico excepcional, creador e innovador, cortesano hábil e inteligente) es que el rey tiene una fatal e injustificada fascinación por él, mientras que Lully está dominado por sus impulsos bisexuales y un ciego amor por el rey. El personaje de Molière, si bien algo mejor tratado, tampoco se corresponde con la imagen que su obra nos transmite de él. De la película sólo salvaría la puesta en escena y los números musicales, aparentemente bien documentados, como los que podéis ver aquí.

De el Ballet de la Nuit, una coreografía de Lully para el joven rey, que baila la obertura.

Escena de la comedia ballet El burgués gentilhombre, de Lully y Molière: Marcha para la ceremonia de los turcos.

Escena del ballet Los amantes magníficos, de Lully: Entrada de Apolo.

Un pequeño apunte “didáctico”: una secuencia que podría resultar útil para la asignatura de Historia de la Música en la que Lully expone algunas de sus ideas sobre ópera, queda inutilizable ya que lo hace completamente desnudo… no es que yo sea muy puritana ni me escandalice de ver un desnudo masculino, pero no quiero tener que vérmelas con ningún padre por una tontería así. Una pena. Quizás pueda poner unas hojas de parra con mi editor de vídeo… pero creo que no vale la pena molestarse.
22
Nov
07

Santa Cecilia, ¿patrona de la música?

Santa Cecilia, de Rafael. Imagen de Mark Harden’s Artchive
Como tantos otros santos patrones, es más que probable que Santa Cecilia nada tuviera que ver con la música. Como supongo que muchos sabréis, Cecilia fue una joven romana que no quiso renunciar a su virginidad cuando contrajo matrimonio y además de convencer a su esposo de que tenía que respetar este deseo, lo animó a convertirse al cristianismo, que debió abrazar con fervor porque, algo más tarde, tanto él, Valerio, como su hermano Tiburcio murieron martirizados por no renunciar a su fe. Esto sucedió en los oscuros tiempos de las catacumbas y la persecución a los cristianos, allá por los siglos II y III. Las actas de su martirio no aparecen hasta el año 480, aproximadamente, así que es bastante dudosa su credibilidad.

En estas actas del martirio hay una frase en latín, cantatibus organis, que es la causante de que se le haya relacionado con el arte musical. Lo que no está tan claro es que la traducción esté bien hecha. Organum no sólo es un órgano (instrumento de viento con el cual se suele representar a la santa), sino también sino también cualquier instrumento musical, o de otro tipo, herramienta, incluso una máquina de guerra o un instrumento de tortura… porque en realidad no se sabe si el texto dice candentibus organis, con lo que no habría órganos ni canciones, sino instrumentos de tortura candentes… así que la traducción que se hizo de estas actas “Cecilia cantaba y se acompañaba con el órgano” asoció a esta mujer con el instrumento y con la música para siempre sin motivos bien fundados.

Haya o no una razón para conmemorar este día, como desde el siglo XVI se viene celebrando, y son millones de músicos los que este día la festejan, no seré yo quien proponga un cambio de patrona ni de día… Aquí os dejo una de las odas a Santa Cecilia que compuso Henry Purcell, Day Welcome to all the pleasures interpretada por el contratenor Michael Chance, el tenor John Mark Ainsley, el bajo Michael George y el English Concert dirigidos por Trevor Pinnock.

… y sin tratar de emular a mi buen amigo Antonio, un verdadero mago relacionando la etimología con la historia y la zoología, no puedo dejar de mencionar un curioso descubrimiento que hice el otro día sobre las “cecilias” (el mérito es de mi hijo de nueve años, lo mío sólo es ignorancia). Parece ser que hay un orden dentro de los anfibios, las cecilias, unos extraños animales que no tienen ni patas ni ojos: en realidad tienen aspecto de serpiente… mi hija está muy dolida desde que se ha enterado, porque no le hace gracia tener nombre de anfibio…

¡Feliz Día de la Música!
10
May
07

Música y agua para un rey

Felipe V, el que fue rey de España entre 1700 y 1746, padecía de depresiones. Para poder superar su enfermedad, se refugiaba en su lugar favorito, el palacio de ensueño que hizo construir en San Ildefonso, lugar próximo a Segovia rodeado de frondosos bosques habitados por numerosas piezas de caza que esperaban ser ganadas por su ilustre propietario. Pero ni el lujo del palacio, ni la rica colección de obras de arte que lo adornaban, ni la belleza de los jardines, ni siquiera la frescura de sus fuentes eran suficientes para liberar al monarca de su melancolía. Así que su esposa, Isabel de Farnesio, le procuró un remedio musical, y le llevó hasta aquel rincón al más famoso cantante de ópera de la época, el castrato Farinelli. El propietario de una de las más celebradas voces de la historia de la música acogió de buen grado el llamamiento de la reina, y llegó a Segovia con la intención de permanecer allí unos meses… pero se quedó más de veinte años. Así, no sólo fue el cantante exclusivo del rey, sino que se convirtió en su musicoterapeuta personal, y más tarde, en el primer programador de música de España y personaje imprescindible de la vida cultural española del siglo XVIII.

Os propongo una visita a los jardines y las fuentes de La Granja, sustituyendo el sonido del agua por el de la voz de Farinelli… desgraciadamente, no el auténtico, sino la voz artificial que “construyeron” especialmente para la película… en la que, por cierto, y si no recuerdo mal, nada se cuenta de esta importante fase de la vida del artista.

La música es el aria Son quai nave ch’agitata, de Riccardo Broschi, y procede de la Banda Sonora Original de la película Farinelli.

SÍ A LA MÚSICA
10
May
07

Música y agua para un rey

Felipe V, el que fue rey de España entre 1700 y 1746, padecía de depresiones. Para poder superar su enfermedad, se refugiaba en su lugar favorito, el palacio de ensueño que hizo construir en San Ildefonso, lugar próximo a Segovia rodeado de frondosos bosques habitados por numerosas piezas de caza que esperaban ser ganadas por su ilustre propietario. Pero ni el lujo del palacio, ni la rica colección de obras de arte que lo adornaban, ni la belleza de los jardines, ni siquiera la frescura de sus fuentes eran suficientes para liberar al monarca de su melancolía. Así que su esposa, Isabel de Farnesio, le procuró un remedio musical, y le llevó hasta aquel rincón al más famoso cantante de ópera de la época, el castrato Farinelli. El propietario de una de las más celebradas voces de la historia de la música acogió de buen grado el llamamiento de la reina, y llegó a Segovia con la intención de permanecer allí unos meses… pero se quedó más de veinte años. Así, no sólo fue el cantante exclusivo del rey, sino que se convirtió en su musicoterapeuta personal, y más tarde, en el primer programador de música de España y personaje imprescindible de la vida cultural española del siglo XVIII.

Os propongo una visita a los jardines y las fuentes de La Granja, sustituyendo el sonido del agua por el de la voz de Farinelli… desgraciadamente, no el auténtico, sino la voz artificial que “construyeron” especialmente para la película… en la que, por cierto, y si no recuerdo mal, nada se cuenta de esta importante fase de la vida del artista.

La música es el aria Son quai nave ch’agitata, de Riccardo Broschi, y procede de la Banda Sonora Original de la película Farinelli.

SÍ A LA MÚSICA
09
May
07

Música y agua para un rey

Felipe V, el que fue rey de España entre 1700 y 1746, padecía de depresiones. Para poder superar su enfermedad, se refugiaba en su lugar favorito, el palacio de ensueño que hizo construir en San Ildefonso, lugar próximo a Segovia rodeado de frondosos bosques habitados por numerosas piezas de caza que esperaban ser ganadas por su ilustre propietario. Pero ni el lujo del palacio, ni la rica colección de obras de arte que lo adornaban, ni la belleza de los jardines, ni siquiera la frescura de sus fuentes eran suficientes para liberar al monarca de su melancolía. Así que su esposa, Isabel de Farnesio, le procuró un remedio musical, y le llevó hasta aquel rincón al más famoso cantante de ópera de la época, el castrato Farinelli. El propietario de una de las más celebradas voces de la historia de la música acogió de buen grado el llamamiento de la reina, y llegó a Segovia con la intención de permanecer allí unos meses… pero se quedó más de veinte años. Así, no sólo fue el cantante exclusivo del rey, sino que se convirtió en su musicoterapeuta personal, y más tarde, en el primer programador de música de España y personaje imprescindible de la vida cultural española del siglo XVIII.

Os propongo una visita a los jardines y las fuentes de La Granja, sustituyendo el sonido del agua por el de la voz de Farinelli… desgraciadamente, no el auténtico, sino la voz artificial que “construyeron” especialmente para la película… en la que, por cierto, y si no recuerdo mal, nada se cuenta de esta importante fase de la vida del artista.

La música es el aria Son quai nave ch’agitata, de Riccardo Broschi, y procede de la Banda Sonora Original de la película Farinelli.

SÍ A LA MÚSICA
10
Abr
07

Músicos callejeros

Street musician money. Fotografía de SapphicNickel

Hoy me han asaltado dos historias que bien pueden considerarse las caras opuestas de la misma moneda. Me cuenta mi compañero-y-a-pesar-de-todo-amigo Tomás que tuvo la ocasión de deleitarse en su lugar de vacaciones con una cantante que interpretaba de forma exquisita en la calle acompañándose únicamente de un acordeón que ella misma tocaba. Y no podía menos que preguntarse cómo una mujer con esas dotes no era contratada de inmediato por cualquier casa discográfica en lugar de los terribles cantantes que nos atacan desde cualquier emisora de radio o televisión, que tienen los estantes de sus mansiones llenos de premios internacionales y de discos de platino (a pesar de las enormes caidas de las ventas causadas por la piratería, pero ese es otro tema)… y carentes en su mayor parte no sólo de una formación vocal mínima, sino también del más leve atisbo de gusto musical… y que además no son capaces de cantar en directo si no es acompañados de toda esa parafernalia tecnológica que les proporciona los decibelios y las aptitudes de las que por naturaleza carecen.

Y cuando abro el correo, de la mano de mi hermano y-a-pesar-de-todo-amigo Luis, me encuentro con la increíble pero cierta historia que publicaba hoy El País: Impasibles ante un Stradivarius, y que os cuento resumidamente. El diario The Washington Post tuvo a bien realizar este curioso experimento: colocaron a un famosísimo violinista, Joshua Bell, que, como afirma el periódico, había colgado el cartel de “no hay entradas (de a 100 euros)” a principios de año en el Boston Symphony Hall, vestido sencillamente con vaqueros, camiseta y gorra, armado de un violín Stradivarius de 1713, en una de las más concurridas estaciones del metro de Washington en hora punta y tocando la Chacona de la Partita para violín solo de Bach. No sé si porque la música no es demasiado pegadiza, o porque a las horas punta cada uno tiende a mirar el ombligo de sus propias preocupaciones y no se entera de nada de lo que pasa a su alrededor, o quizá porque no pasaba ningún Tomás por allí, o vaya usted a saber por qué… el caso es que durante los 47 minutos que permaneció tocando, de las más de mil personas que pasaron, siete se pararon más de un minuto, tan sólo recaudó 32 dólares y únicamente fue reconocido por una aficionada que no podía dar crédito a lo que veía y oía…

Estas dos historias tan distintas y tan iguales han contribuido a que hoy, más que otros días, me pare a pensar en la enorme dificultad de mi labor docente. Sé que casi todos mis alumnos no sólo no se hubieran parado a escuchar al bueno de Joshua, con su Bach y su Stradivarius, sino que incluso habrían acelerado el paso; pero ellos son adolescentes, con una muy escasa formación (no sólo musical y artística) y un gusto musical que salvo honrosas excepciones está fundamentado en los 40 principales; pero eso no es lo peor. Estoy segura de que ni siquiera muchos universitarios se habrían acercado, ni muchísimo menos todos esos políticos que se hacen ver en los sitios de honor reservados para autoridades en los conciertos de los mejores músicos. Esos responsables de nuestra educación ¿serían capaces de distinguir lo mejor de lo mejor… si se camufla bajo el disfraz del músico callejero?… La música, el arte, la cultura, toda esa riqueza que nos convierte en humanos terminará por desaparecer, porque seguirá en manos de quienes la utilizan sólo como algo accesorio y elitista, un adorno vacío para realzar su gloria y su poder.Actualización: en el blog Aula de Música he encontrado el enlace a la página del Washington Post en la que se pueden ver los vídeos que grabaron los periodistas. No tengo palabras para explicar la desolación que me han producido, aunque esté acostumbrada a comprobar la indiferencia que la belleza de la música produce en la mayoría de la gente.

Chacona de la Partita para violín solo nº 2 de Johann Sebastian Bach, interpretada por Jascha Heifetz.

SÍ A LA MÚSICA

10
Abr
07

Músicos callejeros

Street musician money. Fotografía de SapphicNickel

Hoy me han asaltado dos historias que bien pueden considerarse las caras opuestas de la misma moneda. Me cuenta mi compañero-y-a-pesar-de-todo-amigo Tomás que tuvo la ocasión de deleitarse en su lugar de vacaciones con una cantante que interpretaba de forma exquisita en la calle acompañándose únicamente de un acordeón que ella misma tocaba. Y no podía menos que preguntarse cómo una mujer con esas dotes no era contratada de inmediato por cualquier casa discográfica en lugar de los terribles cantantes que nos atacan desde cualquier emisora de radio o televisión, que tienen los estantes de sus mansiones llenos de premios internacionales y de discos de platino (a pesar de las enormes caidas de las ventas causadas por la piratería, pero ese es otro tema)… y carentes en su mayor parte no sólo de una formación vocal mínima, sino también del más leve atisbo de gusto musical… y que además no son capaces de cantar en directo si no es acompañados de toda esa parafernalia tecnológica que les proporciona los decibelios y las aptitudes de las que por naturaleza carecen.

Y cuando abro el correo, de la mano de mi hermano y-a-pesar-de-todo-amigo Luis, me encuentro con la increíble pero cierta historia que publicaba hoy El País: Impasibles ante un Stradivarius, y que os cuento resumidamente. El diario The Washington Post tuvo a bien realizar este curioso experimento: colocaron a un famosísimo violinista, Joshua Bell, que, como afirma el periódico, había colgado el cartel de “no hay entradas (de a 100 euros)” a principios de año en el Boston Symphony Hall, vestido sencillamente con vaqueros, camiseta y gorra, armado de un violín Stradivarius de 1713, en una de las más concurridas estaciones del metro de Washington en hora punta y tocando la Chacona de la Partita para violín solo de Bach. No sé si porque la música no es demasiado pegadiza, o porque a las horas punta cada uno tiende a mirar el ombligo de sus propias preocupaciones y no se entera de nada de lo que pasa a su alrededor, o quizá porque no pasaba ningún Tomás por allí, o vaya usted a saber por qué… el caso es que durante los 47 minutos que permaneció tocando, de las más de mil personas que pasaron, siete se pararon más de un minuto, tan sólo recaudó 32 dólares y únicamente fue reconocido por una aficionada que no podía dar crédito a lo que veía y oía…

Estas dos historias tan distintas y tan iguales han contribuido a que hoy, más que otros días, me pare a pensar en la enorme dificultad de mi labor docente. Sé que casi todos mis alumnos no sólo no se hubieran parado a escuchar al bueno de Joshua, con su Bach y su Stradivarius, sino que incluso habrían acelerado el paso; pero ellos son adolescentes, con una muy escasa formación (no sólo musical y artística) y un gusto musical que salvo honrosas excepciones está fundamentado en los 40 principales; pero eso no es lo peor. Estoy segura de que ni siquiera muchos universitarios se habrían acercado, ni muchísimo menos todos esos políticos que se hacen ver en los sitios de honor reservados para autoridades en los conciertos de los mejores músicos. Esos responsables de nuestra educación ¿serían capaces de distinguir lo mejor de lo mejor… si se camufla bajo el disfraz del músico callejero?… La música, el arte, la cultura, toda esa riqueza que nos convierte en humanos terminará por desaparecer, porque seguirá en manos de quienes la utilizan sólo como algo accesorio y elitista, un adorno vacío para realzar su gloria y su poder.

Actualización: en el blog Aula de Música he encontrado el enlace a la página del Washington Post en la que se pueden ver los vídeos que grabaron los periodistas. No tengo palabras para explicar la desolación que me han producido, aunque esté acostumbrada a comprobar la indiferencia que la belleza de la música produce en la mayoría de la gente.

Chacona de la Partita para violín solo nº 2 de Johann Sebastian Bach, interpretada por Jascha Heifetz.

SÍ A LA MÚSICA
06
Abr
07

Viernes Santo

Rogier van der Weyden. Descendimiento

ERSTER TEIL

Salbung in Bethanien
(Matthäus 26, 1-13)

NR. 1. CHOR, CHORAL

Chor
Kommt, ihr Töchter, helft mir klagen,
Sehet! Wen? Den Bräutigam.
Seht ihn! Wie? Als wie ein Lamm.
Sehet! Was? Seht die Geduld.
Seht! Wohin? Auf unsre Schuld.
Sehet ihn aus Leb und Huld
Holz zum Kreuze selber tragen.

Choral (Knabenchor)
O Lamm Gottes unschuldig
Am Stamm
des Kreuzes geschlachtet,
Allzeit erfund’n geduldig,
Wiewohl du warest verachtet.
All’ Sünd’ hast du getragen,
Sonst müßten wir verzagen.
Erbarm’ dich unser, o Jesu.

PRIMERA PARTE

Jesús ungido en Betania
(San Mateo 26, 1-13)

NUM. 1 CORO, CORAL
Coro
Venid, hijas, auxiliadme en el llanto,
¡Ved! ¿A quién? Al Amado.
¡Vedle! ¿Cómo? Como un cordero.
¡Mirad! ¿Qué? Ved su paciencia.
¡Mirad! ¿Dónde? Nuestros pecados.
Miradle. Por amor y clemencia
ÉL mismo va cargado con su cruz.

Coral (Voces infantiles)
¡Oh, inocente Cordero de Dios!,
sacrificado en el tronco de la cruz,
siempre sereno,
pese a ser despreciado.
Has soportado
todos nuestros pecados.
Sin Ti habríamos desesperado.
¡Compadécete de nosotros, Jesús!

Johann Sebastian Bach. Pasión según San Mateo BWV 244. Estrenada el 11 de abril de 1727 y olvidada tras la muerte del compositor, fue rescatada del olvido gracias a Felix Mendelssohn.

SÍ A LA MÚSICA

El texto y la traducción son de Kareol.
La imagen procede de la
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