Archivos para la Categoría 'Clasicismo'

19
Oct
08

Las bodas de Fígaro

Atticus nos habia dicho una vez que nunca se conoce realmente a un hombre hasta que uno se ha calzado sus zapatos y caminado con ellos. 
Harper Lee

Una de las cosas que más me asombran de Las bodas de Fígaro, y de las óperas de Mozart en general, es la capacidad que su autor muestra para adentrarse en personajes bien distintos, conocerlos  en profundidad y transmitir con una enorme sensibilidad todo lo que piensan y sienten, de modo que el oyente comprende y siente a ese personaje con absoluta precisión.

Mozart tenía 29 años cuando empezó a componerla. Era, a pesar de su juventud, un músico de gran experiencia ya que, como sabéis, empezó a componer a muy temprana edad. Este conocimiento de la música le podía proporcionar el oficio suficiente para generar obras de grandes proporciones, de una gran solidez compositiva,… pero, ¿de dónde saca la experiencia vital necesaria para comprender y componer unos personajes tan cercanos, tan ricos en matices, tan de veras? Susana, la Condesa, Cherubino, Fígaro, el Conde… no son meros tipos, sino que viven, sienten, palpitan y nos contagian con toda su vitalidad.

El amor está presente en toda la obra, y la acción dramática proporciona a Mozart la ocasión de analizar cómo se desarrolla este sentimiento, desde el anhelo adolescente de Cherubino:

… el amor pleno, sincero, correspondido y triunfante de Susanna:

Giunse alfin il momento
che godrò senz’affanno
in braccio all’idol mio. Timide cure,
uscite dal mio petto,
a turbar non venite il mio diletto!
Oh, come par che all’amoroso foco
l’amenità del loco,
la terra e il ciel risponda,
come la notte i furti miei seconda!
Deh, vieni, non tardar, oh gioia bella,
vieni ove amore per goder t’appella,
finché non splende in ciel notturna face,
finché l’aria è ancor bruna e il mondo tace.
Qui mormora il ruscel, qui scherza l’aura,
che col dolce sussurro il cor ristaura,
qui ridono i fioretti e l’erba è fresca,
ai piaceri d’amor qui tutto adesca.
Vieni, ben mio, tra queste piante ascose,
ti vo’ la fronte incoronar di rose.

Llegó al fin el momento
en que gozaré sin inquietud
en brazos de mi ídolo. ¡Tímidos desvelos!,
¡salid de mi pecho!,
no vengáis a turbar mi deleite.
¡Oh, cómo parece que al amoroso ardor,
la amenidad del lugar
la tierra y el cielo respondan!
¡Cómo secunda la noche mis secretos!
¡Ah, ven, no tardes, oh bien mío!
¡Ven a donde el amor para gozar te llama!,
mientras luzca en el cielo la antorcha,
y el aire esté sombrío, y el mundo calle.
Aquí murmura el arroyo, aquí bromea el aura
que con dulce susurro el corazón conforta.
Aquí ríen las flores y la hierba es fresca,
aquí todo invita a los placeres del amor.
Ven, bien mío, entre estas plantas ocultas,
te quiero coronar la frente de rosas.

… la nostalgia por el amor perdido de la Condesa:

Porgi, amor, qualche ristoro
al mio duolo, a’ miei sospir.
O mi rendi il mio tesoro,
o mi lascia almen morir.

Concede, amor, algún descanso
a mi dolor, a mis suspiros.
Devuélveme a mi tesoro
o déjame al menos morir.

… el amor exultante de Fígaro… y los celos, que le llevan a desafiar a su propio señor:

… hasta el amor egoísta que tan sólo busca satisfacer su propio deseo, que al tiempo es una demostración más de poder, en la figura del Conde:

Hai già vinta la causa! Cosa sento!
In qual laccio io cadea?
Perfidi! Io voglio…
Di tal modo punirvi… A piacer mio
la sentenza sarà… Ma s’ei pagasse
la vecchia pretendente?
Pagarla! In qual maniera!
E poi v’è Antonio,
Che a un incognito Figaro ricusa
di dare una nipote in matrimonio.
Coltivando l’orgoglio
di questo mentecatto…
Tutto giova a un raggiro…
il colpo è fatto.

Vedrò mentre io sospiro,
Felice un servo mio!
E un ben ch’invan desio,
ei posseder dovrà?
Vedrò per man d’amore
Unita a un vile oggetto
Chi in me destò un affetto
Che per me poi non ha?
Ah no, lasciarti in pace,
Non vo’ questo contento,
tu non nascesti, audace,
per dare a me tormento,
e forse ancor per ridere
di mia infelicità.
Già la speranza sola
Delle vendette mie
Quest’anima consola,
e giubilar mi fa.

“¡Ya has ganado la causa!” ¡Qué oigo!
¿en qué trampa caía?
¡Pérfidos! Yo quiero…
de tal modo castigaros… a mi gusto
la sentencia será… ¿Pero si él pagase
a la vieja pretendiente?
¡Pagarla! ¿de qué manera?
Y después está Antonio
que a ese expósito de Fígaro le niega
a su sobrina en matrimonio.
Cultivando el orgullo
de este mentecato,
todo ayuda a la artimaña…
El golpe está hecho.

¿Veré, mientras yo suspiro,
feliz a un siervo mío?
Y un bien que en vano deseo,
¿él deberá poseer?
¿Veré por mano del amor
unida a un vil sujeto
a quién en mí suscito un afecto
y que por mí no lo siente?
¡Ah no!, dejarte en paz,
¡no deseo esta felicidad!
tú no naciste, audaz,
para darme tormento,
y también quizá para reírte,
para reírte de mi desdicha.
Ya la sola esperanza
de mi venganza
consuela a mi alma
y la llena de júbilo…

En la revista Scherzo, Arturo Reverter resume todo esto así:

Mozart acertó a recrear una acción en la que el amor es siempre protagonista sobre un fondo de conflicto social. Construyó una música capza de servir acciones paralelas, un complejo entramado regulado con una precisión, un ritmo, un pulso y una cadencia desconocidos hasta entonces; con un tempo musical continuo e implacable; con una fluidez asombrosa. Ante el oyente espectador se suceden vertiginosamente los hechos, discurren los personajes, se exponen los conflictos entre ellos. La música pinta admirablemente los estados de ánimo y hace lógicas las mutaciones, matiza hasta lo indecible las relaciones. Recitativo secco, accompagnato, arioso, arira, dúos, tercetos, cuartetos, sextetos, conjuntos más o menos amplios. Todo aparece en esta obra admirablemente soldado en un fluir continuo, imparable, inexorable. La voz y la orquesta, aunque independientes y con una vida propia, se unen y forman un solo cuerpo. Mozart, evitando ese aburrimiento que tanto preocupaba al mismo Beaumarchais, hace a la una y a la otra recitar la polifonía de los gestos y de las pasiones. Cada frase, cada ritmo, cada timbre y armonía tienen así, como señala Lanza Tomasi, una caracterización dramática. La escena, como tal, no sería ya necesaria: la música -el gesto musical- lo dice todo, contiene en sí misma el drama.

En la película Amadeus, de Milos Forman, Mozart trata de convencer al Emperador de que su ópera no tiene contenidos políticos para evitar la censura. Vehemente y apasionado, describe con orgullo su gran creación… es sólo ficción, pero nos acerca a la gestación de esta gran obra (a partir del minuto 4′52).

Y otro apunte de cine… una de las secuencias más conmovedoras de una película, para mí, inolvidable, está construida sobre una de las partes de esta ópera… el dúo de Susana y la Condesa, Canzonetta sul’aria. Se trata de The Shawshank Redemption (Cadena Perpetua), de Frank Darabont. Aunque es muy conocida, por si alguien todavía no la ha visto… el argumento trata de una cárcel en la que innumerables presos cumplen su condena. Uno de ellos, Andy (interpretado por Tim Robbins), se ha ganado la confianza del alcaide y de los carceleros. En un momento de descuido, encierra a uno de ellos y escucha este fragmento de Las bodas de Fígaro en el tocadiscos del alcaide… y decide compartir toda esa belleza con el resto de los reclusos, así que no duda en activar la megafonía. La voz en off de otro de los protagonistas (el que está interpretado por Morgan Freeman) dice:

No tengo la más remota idea de qué coño cantaban esas dos italianas… y lo cierto es que no quiero saberlo. Las cosas buenas no hace falta entenderlas. Supongo que cantaban sobre algo tan hermoso que no podía expresarse con palabras y que, precisamente por eso te hacía palpitar el corazón. Os aseguro que esas voces te elevaban más alto y más lejos de lo que nadie, viviendo en un lugar tan gris, pudiera soñar. Fue como si un hermoso pájaro hubiese entrado en nuestra monótona jaula y hubiese disuelto aquellos muros y, por unos breves instantes, cada hombre de Shawshank se sintió libre.

El martes de esta semana tendremos la ocasión de asistir en Albacete a la representación de esta obra maravillosa. Será para algunos su primera ópera en directo… espero que la disfrutéis tanto como yo.

Los textos y las traducciones son de Kareol.

21
Mar
08

Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz

Oratorio de la Santa Cueva, Cádiz. Imagen de la Wikipedia.

En 1785, Franz Joseph Haydn recibió un encargo desde Cádiz: escribir una obra musical para acompañar la meditación de un acto solemne que se celebraba cada Viernes Santo. En esta celebración se recitaban las frases que Jesús, según los Evangelios, dijo desde la cruz antes de morir. A cada una de las frases seguía un sermón y, tras él, un tiempo dedicado a la meditación de los fieles. Este espacio para la meditación es el que debía ser acompañado por la música de Haydn. A Haydn no le pareció sencillo el encargo, porque siete piezas en tempo lento, de unos diez minutos cada una, eran un verdadero reto para la invención. A pesar de la dificultad, se lanzó a ello y escribió los siete adagios orquestales más una introducción y un Terremoto final. Haydn debió quedar satisfecho del resultado final, ya que enseguida hizo una adaptación para cuarteto de cuerdas. La obra se hizo popular en toda Europa, a juzgar por la sucesión de versiones… una para piano, de autor desconocido, pero revisada y autorizada por él, y otra para coro y órgano que, aunque no le pareció mal, le dio qué pensar y le empujó a él mismo a realizar un arreglo similar. De esta última versión os propongo hoy escuchar la parte final, El terremoto, acompañado por diferentes visiones de la crucifixión en el arte.
La música está interpretada por el coro Gächinger Kantorei y la orquesta Bach-Collegium de Stuttgart bajo la dirección de Helmuth Rilling. Las imágenes proceden de las páginas Web Gallery of Art y Artchive.
05
Ene
08

Noche de Reyes

Juguetes. Fotografía original de Pedro Tornero.

Esta es la noche de los niños. Aunque también es, un poco, la noche de los padres: es tanta la ilusión que vemos en sus limpias miradas que todos nos contagiamos un poco y soñamos con nuestra infancia. Hoy os traigo una música escrita para niños por el padre del niño músico más increíble de la historia. Y es una música que ha tenido una vida un tanto azarosa, ya que ha sido atribuida a varios compositores y no ha sido adjudicada a quien la compuso, Leopold Mozart, hasta fecha muy reciente. Fue conocida como Sinfonía de los Juguetes, aunque en alemán su título era Sinfonía de los Niños. Entonces se creía que estaba compuesta por tan sólo tres movimientos y fue atribuida tanto a Joseph Haydn como a su hermano Michael. Pero un manuscrito hallado en Múnich nos desvela que está formada por siete movimientos, que se trata de una casación y la vincula a la noche de reyes y a Leopold Mozart.

Es una obra deliciosa, que combina los instrumentos habituales de la orquesta clásica con un reclamo para codornices, un cuco, un pífano con molinillo, una trompetilla y una carraca. Aunque sus movimientos más conocidos son los tres centrales, todos ellos tienen interés sobrado para concederles una audición… Con mis mejores deseos de ilusión y fantasía en esta noche de reyes.

Leopold Mozart. Casación en sol Mayor. Academy of St. Martin-in-the-Fields. Neville Marriner.

1. Marcha
2. Minueto
3. Allegro
4. Minueto
5. Allegretto
6. Minueto
7. Presto

12
Dic
07

Il tutore burlato, de Vicente Martín y Soler

Vicente Martín y Soler. Imagen de Answers.com

Aunque la música española, en general, no haya tenido la misma trascendencia que la alemana o la italiana para la historia de la música occidental, es cierto que ha habido compositores de gran importancia en diferentes momentos de los últimos siglos. Lo que me parece triste es que haya tan poquísima gente que los conozca, y que algunos hayan caído en un injusto olvido cuando sus méritos son grandes. Es el caso de Vicente Martín y Soler, nacido en Valencia en 1754 y uno de los más internacionales de nuestros compositores.

Contemporáneo de Mozart, dedicó la mayor parte de su obra a la escena, especialmente al ballet, que fue el género con el que cosechó la mayoría de sus éxitos y donde es una figura clave. Su currículum es deslumbrante: trabajó con los más importantes coreógrafos y libretistas de la época, fue el compositor favorito de varios reyes: el emperador de Austria José II (el que acusó a Mozart -no sé si la anécdota fue real- de utilizar “demasiadas notas” en una de sus obras), Catalina II de Rusia, Carlos III de España, Fernando I de Nápoles… A pesar de lo que aparece en la película Amadeus, fue el verdadero rival de Mozart en la ópera de Viena, donde tuvo en tanto éxito con su ópera Una cosa rara, ossia belleza ed onestà que hasta la gente se vestía y peinaba “a la cosa rara” e incluso el propio Mozart lo cita en una escena de Don Giovanni: cuando éste se sienta a cenar mientras espera a su pétreo convidado, una pequeña orquesta ameniza su ágape interpretando fragmentos de éxito de la época… Fra i due litiganti, de Giuseppe Sarti (rival de Martín y Soler en la corte rusa), Una cosa rara y Las bodas de Fígaro (“esta me suena incluso demasiado”, bromea Don Giovanni con su criado Leporello). Aquí podéis ver esta divertida escena en la grabación de Cesare Siepi y Otto Edelmann con el Coro de la ópera estatal de Viena y la orquesta Filarmónica de Viena dirigidos por Wilhelm Furtwängler.

El próximo viernes 14 vamos a tener la oportunidad de escuchar la primera de sus óperas en el Teatro Circo de Albacete, Il tutore burlato, que más tarde fue transformada en zarzuela con el título de La madrileña. He aquí una de sus arias, la Seguidilla de Violante. Si os animáis, aún quedan entradas.

Inocentita y niña
vengo de Italia
a tratar con los chuscos
que hay en España;
¿qué será de mí? ¡Ay!
¿Si me perderé? ¡Qué!
¿Si me engañarán? ¡No!
¿Si yo engañaré? Pues,
más que se arrime alguno
que yo se lo diré.

Para saber más sobre la figura de este compositor os recomiendo que leáis el artículo de Juan Bautista Otero en el imprescindible portal de música antigua Goldberg, y el de Andrés Moreno Mengíbar en la web Melómano Digital.


Canta María Bayo, acompañada por Les Talens Lyriques y Christophe Rousset.
El texto es de Kareol.

04
Nov
07

Cavandoli

Aquí tenéis la Sonata para piano en do mayor KV 545 (conocida como sonata fácil, aunque yo creo que interpretar a Mozart bien no es fácil ni en este caso) según la óptica del dibujante italiano Osvaldo Cavandoli.
12
Oct
07

La armónica de cristal

Armónica de cristal, propiedad del Museo Alemán de Múnich

Siempre me ha fascinado conocer la vida de los instrumentos musicales, a veces tan interesante como las biografías de algunas personas. Muchos tienen vidas largas y fructíferas, otros breves pero intensas… algunos agonizan lentamente hasta que terminan por desaparecer, otros son adoptados por culturas o estilos que no les son propios… incluso los hay que son resucitados después de su total defunción; la mayoría viven historias fascinantes. Hoy os quiero hablar de uno de los instrumentos más curiosos que ha dado la historia de la música: la armónica de cristal.

 

Desconocemos el nombre de los inventores de la mayoría de los instrumentos, sobre todo cuanto más remota es su invención… nunca sabremos quién fue el primer constructor de flautas, arpas o tambores; la mayoría no son obra de un solo constructor, sino que se van mejorando con las aportaciones de generaciones de luthiers, intérpretes, músicos… De la armónica de cristal, dado que es bastante reciente (sólo unos 250 años) sí conocemos a su ideador, y además es bastante ilustre: se trata de Benjamin Franklin, que además de este curioso instrumento nos inventó el pararrayos, el cuentakilómetros, y fue el primero en observar y describir la corriente del Golfo… un hombre bastante polifacético. La idea de hacer música con recipientes de cristal no era nueva… desde la Edad Media hay iconografía que nos muestra vasos musicales de distintos tamaños o con diferentes cantidades de agua para modificar la altura de los sonidos que producían al ser golpeados; con el paso del tiempo cambió esta costumbre por la de frotar ligeramente el borde de los recipientes con los dedos humedecidos, lo que produce un curioso sonido, tenue y cristalino… si pudiéramos oír el vuelo de un hada sonaría así. Gluck interpretó un concierto compuesto por él mismo para 26 copas en el año 1746, y en 1762 Franklin construyó la primera armónica de cristal: se trata de una serie de boles de cristal atravesados por un eje metálico colocado de forma horizontal y que gira gracias a un pedal; el ejecutante roza ligeramente (con los dedos humedecidos) el borde de los boles mientras giran pausadamente. Parece ser que los Mozart escucharon este instrumento y quedaron bastante impresionados; así, Wolfgang escribió años más tarde varias obras para él.

Adagio en do mayor KV 356 para armónica de cristal

Pero nació una leyenda negra alrededor de la armónica de cristal: se extendió la creencia de que su peculiar sonido ocasionaba en sus ejecutantes graves alteraciones psicológicas, lo que hizo que se viera condenada al olvido después de haber sido objeto del interés, incluso, de Beethoven… hasta se ha llegado a creer que produce cáncer. En la actualidad hay algunos intérpretes que la mantienen viva, como podéis ver en este vídeo.

12
Oct
07

La armónica de cristal

Armónica de cristal, propiedad del Museo Alemán de Múnich

Siempre me ha fascinado conocer la vida de los instrumentos musicales, a veces tan interesante como las biografías de algunas personas. Muchos tienen vidas largas y fructíferas, otros breves pero intensas… algunos agonizan lentamente hasta que terminan por desaparecer, otros son adoptados por culturas o estilos que no les son propios… incluso los hay que son resucitados después de su total defunción; la mayoría viven historias fascinantes. Hoy os quiero hablar de uno de los instrumentos más curiosos que ha dado la historia de la música: la armónica de cristal.

Desconocemos el nombre de los inventores de la mayoría de los instrumentos, sobre todo cuanto más remota es su invención… nunca sabremos quién fue el primer constructor de flautas, arpas o tambores; la mayoría no son obra de un solo constructor, sino que se van mejorando con las aportaciones de generaciones de luthiers, intérpretes, músicos… De la armónica de cristal, dado que es bastante reciente (sólo unos 250 años) sí conocemos a su ideador, y además es bastante ilustre: se trata de Benjamin Franklin, que además de este curioso instrumento nos inventó el pararrayos, el cuentakilómetros, y fue el primero en observar y describir la corriente del Golfo… un hombre bastante polifacético. La idea de hacer música con recipientes de cristal no era nueva… desde la Edad Media hay iconografía que nos muestra vasos musicales de distintos tamaños o con diferentes cantidades de agua para modificar la altura de los sonidos que producían al ser golpeados; con el paso del tiempo cambió esta costumbre por la de frotar ligeramente el borde de los recipientes con los dedos humedecidos, lo que produce un curioso sonido, tenue y cristalino… si pudiéramos oír el vuelo de un hada sonaría así. Gluck interpretó un concierto compuesto por él mismo para 26 copas en el año 1746, y en 1762 Franklin construyó la primera armónica de cristal: se trata de una serie de boles de cristal atravesados por un eje metálico colocado de forma horizontal y que gira gracias a un pedal; el ejecutante roza ligeramente (con los dedos humedecidos) el borde de los boles mientras giran pausadamente. Parece ser que los Mozart escucharon este instrumento y quedaron bastante impresionados; así, Wolfgang escribió años más tarde varias obras para él.

Adagio en do mayor KV 356 para armónica de cristal

Pero nació una leyenda negra alrededor de la armónica de cristal: se extendió la creencia de que su peculiar sonido ocasionaba en sus ejecutantes graves alteraciones psicológicas, lo que hizo que se viera condenada al olvido después de haber sido objeto del interés, incluso, de Beethoven… hasta se ha llegado a creer que produce cáncer. En la actualidad hay algunos intérpretes que la mantienen viva, como podéis ver en este vídeo.

21
Ago
07

El reloj

Implacable, inexorable, el tiempo va pasando. Y así, con su monótono tic-tac, el reloj y su inseparable amigo, el calendario, me recuerdan que ha pasado un año desde que publiqué la primera entrada en este blog, que como casi todo lo que hago no ha resultado como en un principio imaginé, y ha venido a ser bien diferente de lo que creí crear… Así que mejor no pienso en lo que va a ser de él en el próximo año, porque seguro que me equivoco.

Hoy, para celebrarlo, no os voy a cansar con explicaciones ni enlaces. Os dejo sólo con el tiempo hecho música: es el Andante de la Sinfonía nº 101 en re mayor, el Reloj, de Joseph Haydn interpretado por la Orquesta Filarmónica de Berlín bajo la dirección de Herbert von Karajan.

P.D. Muchísimas gracias a los que venís por aquí para leer, escuchar y comentar. Lo mejor de este año, sin duda, habéis sido la gente estupenda que he tenido oportunidad de conocer mediante el blog… eso, hace un año, ni lo podía imaginar. ¡Un beso para todos!
21
Ago
07

El reloj

Implacable, inexorable, el tiempo va pasando. Y así, con su monótono tic-tac, el reloj y su inseparable amigo, el calendario, me recuerdan que ha pasado un año desde que publiqué la primera entrada en este blog, que como casi todo lo que hago no ha resultado como en un principio imaginé, y ha venido a ser bien diferente de lo que creí crear… Así que mejor no pienso en lo que va a ser de él en el próximo año, porque seguro que me equivoco.

Hoy, para celebrarlo, no os voy a cansar con explicaciones ni enlaces. Os dejo sólo con el tiempo hecho música: es el Andante de la Sinfonía nº 101 en re mayor, el Reloj, de Joseph Haydn interpretado por la Orquesta Filarmónica de Berlín bajo la dirección de Herbert von Karajan.

 

P.D. Muchísimas gracias a los que venís por aquí para leer, escuchar y comentar. Lo mejor de este año, sin duda, habéis sido la gente estupenda que he tenido oportunidad de conocer mediante el blog… eso, hace un año, ni lo podía imaginar. ¡Un beso para todos!

17
Ago
07

Solidaridad con Perú

Una lágrima. Fotografía de Florito.
Entre los restos del equipaje, un poco desorientada aún por los cambios y los (muchos) kilómetros recorridos en los últimos días, recibo la noticia del terrible terremoto de Perú. Sé que son muchos los peruanos que visitan este pequeño rincón y quiero mandarles en estos momentos tan duros toda mi solidaridad en forma de abrazo musical… y en especial para Chalo.

Para enviar ayudas, podéis seguir estos enlaces:

Unicef

Cruz roja

Intermón Oxfam

También se ha creado un blog para colaborar y canalizar la información entre Perú y España

La música es Lacrimosa, del Réquiem en re menor KV 626 de Wolfgang Amadeus Mozart, interpretada por el coro John Alldis y la Orquesta Sinfónica de la BBC bajo la dirección de Colin Davis.

Lacrimosa dies illa,
Qua resurget ex favilla.
Judicandus homo reus:

Huic ergo parce, Deus.
Pie Jesu Domine,
Dona eis requiem. Amen.

¡Oh día lleno de lágrimas,
en que el hombre resurgirá de las cenizas
para ser juzgado por Ti.

Perdónales, Dios mío.
Piadoso Señor Jesús,
dales el descanso eterno. Amén.

El texto y la traducción son de Kareol.




 

Diciembre 2009
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